2009.11
Ciudades posibles

Fundamento para La Ciudad 
Pensamos en La Ciudad como un territorio ecológico nacido en un medio donde la justicia social y el equilibrio de los humanos con la naturaleza sean los valores fundamentales; donde el principio ético reconozca que la propiedad del suelo cumple una función social y donde la necesidad de definir y priorizar políticas públicas de empleo, infraestructuras o vivienda, permitan abordar —en la práctica— la sustentabilidad y la equidad.
Para nosotros el ecourbanismo es una estrategia de supervivencia. A partir de dos supuestos básicos, primero: el crecimiento tiene límites, y segundo: ya los hemos sobrepasado, creemos que el urbanismo ecológico o sostenible es el del decrecimiento, el de transformar y hacer viables esas enormes extensiones de tejidos urbanos innecesariamente producidos. Como hemos superado los límites, ahora debemos pensar en cómo revertirlos. 
Por esto, los recursos y materiales para nuestra Ciudad no deben ser extraídos de la naturaleza sino de las ciudades ya construidas, reciclándolas y dejando tras de sí un territorio y un hábitat que sean mezcla de lo urbano y lo rural; donde la naturaleza forme parte de lo urbano (plazas, jardines, paseos arbolados, parques, huertos, cultivos...) y donde las ventajas de la ciudad (densidad de relaciones sociales y culturales) sean parte de lo rural, permitiendo de esta forma la integración y  la regeneración de la naturaleza. 
Esto solo es posible mediante una planificación del territorio, del barrio y de la vivienda, que racionalice la asignación de los recursos, aplique las mejores soluciones técnicas y contribuya al ahorro energético y a la utilización de energías renovables y no contaminantes que deben ser la base de nuestra sustentabilidad.

Principio de diseño
El diseño de nuestra Ciudad es en esencia ecológico. Todos los aspectos tienen su base en el estudio de la relación del hombre y su ambiente, tanto físico como social. Así están pensados su forma, densidad, orientación, sistemas de producción y utilización de energía, entre otros. Se ha tomado en cuenta también el nivel actual de desarrollo científico-técnico de la humanidad, por lo que la materialización de la ciudad estaría determinada solo por las necesarias modificaciones a las condiciones socioeconómicas existentes. No obstante, posee una vocación futurista, en especial en su gestión energética y su visión de crecimiento, vinculada más al territorio y a transformaciones internas dentro de La Ciudad y las edificaciones.
Proponemos un modelo territorial compuesto por pequeñas ciudades (autosuficientes) vinculadas ecológicamente con sus territorios y hábitat circundantes (no mayores de 200 000  habitantes, con densidades aproximadas de 350 habitantes/ha y con un área  aproximada de 5 km²). A partir de ahí, el crecimiento debe regirse por una política estatal de distribución armónica de las actividades productivas por todo el territorio; ello favorecerá el desarrollo de ciudades pequeñas y medianas, frenando el crecimiento de las grandes.

 

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