2011.09
Manzana Piloto

El emplazamiento
En Cienfuegos, como en otras ciudades del país, la expansión hacia la periferia se caracteriza por el planeamiento de modelos urbanos poco sustentables. En su mayoría se trata de edificios de gran panel: proyectos de bloques de apartamentos con bajo aprovechamiento del suelo, donde no existe integración con servicios, donde es nula o escasa la protección solar y donde se utilizan materiales no adecuados —desde el punto de vista climático— para nuestro país.  Por otra parte, las viviendas presentan poca adaptación demográfica (apartamentos típicos), provocando un bajo nivel ocupacional que se agrava por la poca flexibilidad para realizar cambios en su interior. Nuestro proyecto se opone a estos modelos.

La manzana
La zona a planear se localiza al sudeste de la urbe, es un sector de nuevo crecimiento concebido, esencialmente, para viviendas, y que sirve de conexión entre la ciudad tradicional y los barrios residenciales construidos en las décadas de los 70 y 80 del pasado siglo. Esta área ya tiene proyectadas sus vías principales, que, como las de la ciudad tradicional, conforman manzanas de aproximadamente una hectárea (0.92 ha). En algunas de ellas ya ha comenzado la construcción.

Ecología
Gracias a la utilización de técnicas pasivas como la orientación adecuada, el control solar, la iluminación natural, las paredes medianeras y el uso predominante de colores claros, se logró una disminución del consumo anual de combustible por vivienda en iluminación, ventilación y climatización (de 3.85 toneladas), como promedio. Toda el agua usada en el desempeño de las tareas hogareñas (más del 70% del total) provendrá de la recolección de pluviales, no solo de los techos, sino también de la red pluvial urbana.

La vivienda
A partir de una retícula se conformaron los espacios que rodean a las cajas de escaleras y a los patinejos para las instalaciones hidrosanitarias, y partiendo de un diseño participativo, los arquitectos junto al usuario definirán la vivienda en función de sus necesidades, aspiraciones y posibilidades económicas.
El profesional, entonces, tendrá dos funciones: una como ordenador territorial (el territorio es todo el edificio) y otra como diseñador de arquitectura (cada vivienda junto al usuario).

Flexibilidad
Además de la flexibilidad inicial —que propone hogares capaces de responder a las necesidades particulares de cada usuario— estas viviendas mantendrán dichas cualidades a través del tiempo, permitiendo su división, agrupación o ampliación de forma orgánica, sin grandes transformaciones constructivas.

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