2018.01
Casa Soporte

Construir en Cuba es un ejercicio complejo. Para un arquitecto es un desafío en ascenso, ya sea por la ausencia de materiales, por los costos elevados o por la negativa para emprender propuestas contemporáneas. Un arquitecto cubano es una figura utópica, su trabajo no es necesidad, ni estética ni conceptual. En medio de este contexto hostil Albor desafía la realidad porque cree que desde el interior de la crisis puede renacer la arquitectura por la que apuestan.
Asumir el diseño y culminación de una vivienda que cumpla con todos los requisitos, que sobresalga dentro del contexto y que utilice los materiales más accesibles, es un desafío; sobre todo porque, popularmente, dichos materiales provocan rechazo: son vistos como recursos para el pobre. 
Este encargo en particular se propuso desde el inicio que el valor final del inmueble duplicara la cantidad invertida entre la compra del lote y su ejecución.
Se consultó a varios gestores inmobiliarios para conocer los requisitos predominantes en las viviendas adquiridas últimamente. La indagación estableció como indicadores fundamentales la ubicación en el entorno del Centro Histórico, la existencia de garaje, al menos un dormitorio y baño en primer nivel, la unificación de espacios, un patio para múltiples usos y, con independencia de la cantidad de dormitorios y su ubicación por niveles, que cada uno contara con baño privado. Se demanda también que en la vivienda puedan convivir dos familias de manera autónoma y que la casa permita la ubicación de alguna actividad por cuenta propia.
Para la consecución de estos objetivos se concibió un inmueble que —aunque no cumpliese con todas estas exigencias debido a las particularidades del lote (4x15metros)—, permitiese, en dependencia de las características del comprador, una fácil remodelación sin desarticular la edificación a partir de supuestos intereses.
Se utilizaron recursos como ubicar un acceso a doble altura, un lucernario en el centro del lote que atraviesa tres niveles y un patio al fondo para garantizar el confort ambiental de cada uno de los espacios de la casa. Al mismo tiempo se priorizó la materialización de una estructura que respondiera a los intereses iniciales, o a su posible remodelación, y que redujera los gastos por concepto de terminaciones. Para ello se emplearon estucos de cemento en baño y cocina, pisos de cemento, carpintería exterior de aluminio fundido artesanalmente y carpintería interior de cartón bagazo. Finalmente se proyectó y se terminó una vivienda de tres niveles que comprende una planta libre en el primero (donde se localiza la zona pública), una zona privada para dormitorios en el segundo y el tercero con doble funcionalidad entre terraza —con excelente vista— y cuarto de lavado.
Albor se vale de estos elementos —en un principio por necesidad— porque su manejo e implementación se han convertido en su opción estética para defender un estilo y una arquitectura viable y económica. Esta vivienda es una muestra de lo que hoy defiende y define a Albor. 

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